Crónicas de Sofilandia

jueves, septiembre 22, 2005

Un beso a tiempo ... A Ayla


El color blanco es como el aroma de un lirio y el amor ... el amor es azul...o doloroso. La última vez que lloré un poco pudo haber sido aquel día, hace casi 3 años, cuando la escuché llorar. Y eran lágrimas de alegría de verla nacer, porque de otro modo, el llanto se apega al anonimato, a la no existencia. La no existencia puede dejar vacíos efímeros si no se maneja con cautela.

Desde entonces, desde su nacimiento, siempre ha habido un beso a tiempo, de esos que no se dejan esperar para momentos especiales ni mucho menos, sino al instante, cualquier instante y eso es un punto a favor que deberían anotar los candidatos a padres. Anoche...el llanto se quiso apegar al anonimato y lo hice arrancado de un tirón con la fuerza bruta que solo dan los años vividos, violentamente, decidamente, con furia, con egos despedazados por la impotencia, dejando a un lado lo presumido, lo arrogante, lo pretensioso, dejando de lado toda forma humana, pero como siempre, sin que nadie se percatara de ello.

Lloré cuando la escuché llorar. Y eran lágrimas de dolor. Pensé en el beso a tiempo, en las caricias constantes y en el despertar de cada día, todo en su justo lugar, luego me acerqué y repetí la dosis y en medio de su insoportable dolor Ayla sonrió. Por un instante pensé que solo se trataba de una pesadilla, luego entendí, como buen entendedor, que yo nunca tengo pesadillas por lo tanto eran realidades casuales.

Aprendí a hacer malabares más allá de lo cotidiano, una mueca, una canción, saltar hasta el techo, pararme de manos y ocultarme en su camita con tal de que sonría, con tal de que olvide la olla caliente y no la sienta en su cuerpecito. Ayla me mira como lo hace siempre, con su mirada serena, con sus manos blancas y su perfume infantil. Al descubrir mi sonrisa supone que todo marcha bien, no hay de qué preocuparse y estoy seguro de que aquel beso a tiempo, aquella caricia y aquel despertar de tantas veces juntitos en la cama están presentes también en sus recuerditos y eso nos hace cómplices, amigos, amantes y nos ayudan a soportar el ingrato dolor: el de ella en su cuerpecito donde duele hasta el cielo y el mío en el alma, donde también duele tanates. SE LOS JURO!!

jueves, septiembre 01, 2005

Del delirio del lirio - A Ayla "Ab imo pectore"


Cuando llega la tarde, en ese instante en que todo se vuelve de color naranja, opto por apresurar mi paso.

Podría detenerme y observar hacia el norte, donde el majestuoso volcán continúa siendo el espectador silencioso que ha sido durante eones, pero qué diría ella, si lo hiciera de este modo?.
Qué diría ella si supiera que es su tiempo el que se me queda enredado entre las maravillas de una imperiosa naturaleza?

En esos mismos instantes el tiempo ha transcurrido y me aproximo a casa, entonces sí tomo tiempo para observarla desde afuera, con las ventanas abiertas de par en par.

De repente la descubro detrás de las rosas, sus manitas pequeñas invaden terrenos ignotos y sus ojos...sus ojos que son como pedacitos de cielo presagian expectación.

Me acerco sigiloso, sin pensarlo mi corazón se emociona, con esas sensaciones inéditas a las que ya me tiene acostumbrado y de repente...su sonrisa y su mundito tan amplio, tan efusivo, seguido de un suspiro suyo que me llena al alma.

Detengo el instante, no permito que el siguiente segundo transcurra, así que todo mi alrededor se detiene, una vez más, como todas las tardes al llegar a casa.

Del hada alada - A Sofía "Ab imo pectore"


"Sé que existes, lo siento en las fragancias sutiles que se perciben en el espectro lejano de explosivas supernovas, en el relieve de los mapasmundis que he dejado de trazar con la punta de los dedos"

Y un día apareciste, como una circunstancia y desde entonces vos me tenés con las alas ampliamente extendidas hacia el cielo, hacia un convergente cielo que de repente se ha despejado.

Vos, vos me despeinas el alma completa, la acurrucas en medio de tu sonrisa amplia, la alborotas con una mirada interrogante y me la dejas desparramada por todo mi interior.

Vos, vos me provocás emociones inéditas, más allá de magnificientes auroras boreales. Sos como una estrellita brillante en medio de un cielo despejado y sereno. Sos como yo siempre te imaginé.